Posteado por: jarmandolopez | abril 9, 2017

EL SEGUIDOR DE JESÚS NO PUEDE SER CHAVISTA

Hoy comenzó la Semana Santa y la oportunidad de entender cómo una persona tan buena fue apresada, torturada y asesinada. Es también un espacio para meditar como Jesús, muerto y resucitado, se solidariza con los inocentes. Su resurrección manifestará cómo Dios, el Padre de Jesús, no se pone del lado de aquellos que infligen el mal. Al contrario, se pone a favor del inocente; del que sufre, del lado de la víctima. La resurrección de Jesús muestra cómo Dios siempre opta por aquellos que sufren las injusticias.

El seguidor de Jesús, que no significa participar en una religión pero sí implica vivir humanamente como él vivió, tiene la tarea de evaluar las realidades concretas e históricas de su entorno. Al analizar la nuestra, encontramos la falta de ilación que existe entre la persona que se hace llamar seguidor de Jesús y aquel que comulga con el pensamiento revolucionario enarbolado por el finado Hugo Chávez y hoy día continuado por Nicolás Maduro.

Nuestra realidad latinoamericana sufre muchas tentaciones. Destaca la de asumir a los pobres y a las víctimas sólo por el camino violento o armado. Muchas personas han equiparado –e incluso desplazado– la imagen de Jesús con la de Hugo Chávez. La utilización inapropiada del nombre y de la imagen de Dios ha sido una práctica frecuente y habitual en los seguidores del Gobierno. La imagen del Dios encarnado ha buscado ser amoldada a un proyecto político excluyente, en donde impera la descalificación del “otro” por su modo de pensar divergente, donde aquel de pensamiento distinto es visto como un enemigo de la patria que debe ser reducido a la mínima expresión.

El finado presidente Chávez procuró en varias ocasiones manipular los símbolos cristianos con un propósito evidentemente político. Luego de su muerte, sus adeptos presentaron “La Oración del Delegado”, equiparando la figura del presidente a la imagen de Dios, dándole el título de “Chávez, el Cristo de los pobres”.

Hoy día no se guarda la fe como instancia crítica de la acción. Se han tergiversado los signos más sagrados. Se nos ha intentado inocular la idea de un Mesías político, lo cual sólo ha servido para atornillar en el poder un proyecto que genera dependencias y termina convirtiendo a los sujetos en súbditos de un modelo.

La idea de un dios hecho es contradictoria, ya que un dios nunca puede entrar en la categoría de lo hecho. Siempre lo que se hace es criatura y quien crea es creador. Lo divino es exclusivo de Dios. La criatura siempre es limitada y no plena, le falta algo. Se diferencia de Dios que es plenitud; a quien no le falta nada y se basta a sí mismo.

Hugo Chávez necesitó volverse un culto para poder seguir existiendo y darle vida, en el imaginario colectivo del pueblo, al proyecto político que no lo tendría a él en la cabeza, pero sí como referente. La sucesión del poder de Chávez a Nicolás Maduro manifestó que se busca la creación de un linaje y no un proyecto político. La mitologización de Chávez hoy día supera el mausoleo construido para el reposo de su cuerpo y abarca hasta instituciones gubernamentales.

Más  allá del intento de desplazamiento de la imagen de Dios por la de Hugo Chávez, ¿qué otro indicio podemos sustraer de la realidad que nos sirva de pista orientativa para expresar la real incongruencia que supone llamarse seguidor de Jesús y denominarse chavista a ultranza? La dimensión humana.

El actuar como “ser humano” no puede referirse a un mero acto racional sino a un estilo concreto y propio de vida. Un estilo basado en la humanidad debe subrayar las características de apertura al otro, expresar gestos de benevolencia, comprensión, afecto, ternura, misericordia y perdón. El hombre se vuelve más humano en la medida en que vive desde la alteridad: como un salir del estado de ensimismamiento propio del hombre y una avocación total hacia la comunión con el otro.

Esa es la tarea del seguidor de Jesús: vivir en el ámbito donde lo humano sea parte articulante de la realidad, donde el modelo de arquetipo, prototipo y figura de humanidad, encarnado en la persona de Jesús, se haga realidad y cuente con sujetos que vivan humanizando y haciendo posible una vida realmente humana. (Gaudium et Spes, 22). Jesús de Nazaret reveló con su vida quién era Dios: un Padre Bueno y Misericordioso. Con el acontecimiento de la Resurrección muestra que se encuentra del lado de las víctimas y se opone a prácticas históricas como la injusticia y la pauperización de las sociedades.

Hoy día vivimos en medio de una coyuntura política donde los líderes de turno están de espaldas al pueblo. No existe asunción de las fallas que comete el Estado y todo mal es achacado a una burguesía. Impera el drama hospitalario de pacientes terminales que luchan por su vida ante la mirada impávida de los responsables gubernamentales. El desabastecimiento y el poco valor adquisitivo de nuestra moneda son justificados con el ideario de una guerra económica, al punto de que son muchas las familias que consiguen comida producto de lo que encuentran en la basura. No existe un respeto por las instituciones legítimamente elegidas por la mayoría de la población. La violencia generalizada entre unos y otros; entre hermanos, nos va acabando como sociedad y el Gobierno reprime ferozmente a aquellos que expresan su descontento con el esquema imperante. El Estado, en boca de algunos de sus personeros, ha dicho que ¨el peo está prendido y los chavistas estamos resteados¨.

Para el seguidor de Jesús el “otro” es la primerísima imagen de Dios; más allá de que comulgue o no con mis ideales, más allá de que sea de otro bando político. Quien afirma que se encuentra en el recto camino porque cree que ama a Dios, pero sus actos demuestran que guarda odio y rencor a sus hermanos, tiene que quitarse la máscara: permanece en la oscuridad y no ha resucitado. Comenzamos a resucitar cuando amamos a los hermanos. Sin amor fraterno, continuamos en nuestros sepulcros y seguimos muertos.

Quien vive bajo ese esquemas piensa que ama a Dios y quizás hasta cree escuchar su voz, pero vive en una falacia: el criterio es el amor al hermano. El amor que tenga el hombre por otro ser humano no es posible sin ser precedido por el amor de Dios al hombre. El amor del hombre a Dios no será posible sin el amor del hombre al ser humano.

Un auténtico seguidor de Jesús no puede vivir de espalda al dolor y la ignominia que viven cientos de hermanos. No se puede comulgar con una concepción cristiana basada en el amor y el servicio (Jn 13, 34-35; 1 Cor 13, 2.13) y una praxis deshumanizante y de espaldas a la realidad como la que vive el país (Hab 2,12;  Prov 29, 2. 16; Mt 20, 25). La persona que se hace llamar seguidor de Jesús no es mera individualidad o soledad, sin nada que ver con lo que le rodea. No podemos lograr nuestra plenitud a espaldas de las criaturas y sirviendo a un proyecto que domina, abusa, explota y actúa despóticamente hacia el entorno.

Solamente Dios es Dios y aquel que pretenda ser dios, se convertirá en un ídolo, exigiendo víctimas y lográndolo asesinando, mintiendo y empobreciendo a los demás. Que un Dios se haya hecho hombre, ocurre una sola vez en la historia, pero que un hombre quiera ser Dios, ocurre todo el tiempo, más aún cuando viven de espaldas a la vida fraterna y no centran su acción en el respeto por la dignidad del ser humano.

Armando López

@JArmandoLopez

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Posteado por: jarmandolopez | junio 25, 2014

Komunumo :: Actualidad :: La máscara social del venezolano

Komunumo :: Actualidad :: La máscara social del venezolano.

Posteado por: jarmandolopez | abril 8, 2014

Transito (Poema 77)

Tu rostro tantas veces soñado

hoy es un rostro envejecido

por arrugas del pasado.

Tu rostro develado

es también una presencia que se oculta.

Cada mañana tránsito tus mismos pasos

soñando que tus huellas se crucen con las mías.

Espero.

Observo.

Callo.

No te confundo.

Sigue mi esperanza.

Soy un corazón que te sueña sin conocerte,

o sin conocerte del todo.

El tiempo en que te pierdo

es la ventaja para que otro te gane.

Vuelve a recrear el epifánico día en que vi,

por vez primera,

la belleza de tu rostro

de tus manos

y tus pies.

Posteado por: jarmandolopez | abril 8, 2014

Re-encuentro (Poema 76)

Seis pasos separan mi inquietud de tu belleza.

Tu chanel negro más que oscuridad,
aportaba mucha luz.

Tu mirada tímida.
Parca.
Pensativa
Intimidante.

Me invita a convertirme en el foco de tu acción.

Posteado por: jarmandolopez | abril 8, 2014

SENTIMIENTOS ESCOLARES… (Poema 75)

Tu rostro no me confunde ante las palabras.
El silencio parsimonioso de tu compañía
me susurra muy cerca.
Verte pensar es verte sentir.
Sentir tu respirar oxigena la vida.
Un suspiro emanaste y al momento
mi corazón desbordaste.
De tu evocación a mi provocación
sólo hay un instante.
Escribir con tinta de amor
(y las palabras cortaron la inspiración).

Posteado por: jarmandolopez | mayo 12, 2013

EL AMOR QUE SUPERÓ EL CUERPO (POEMA #74)

Tocándote a ti, te siento.
Tocándote a ti, me siento yo.
Tú actúas en tu amor,
Yo actuó desde el mío.

Me enseñaste a sentir al otro.
Me enseñaste a amar.
Me enseñaste a ser hombre.
Tarea inacabada.

Me volviste, me transformaste.
Mi ser ya no soy yo.
No.
Mi ser ahora eres tú, mi relación.

Me he puesto de último
en definirme quién soy.
Ahora, me siento amado
tocando tu corazón.
Porque te puedo amar
sé que te amo.
Porque amo ,sé
que estoy siendo amado.
No amado por el hombre, sino
amado por ti, mi exclusivo amor.

Posteado por: jarmandolopez | septiembre 3, 2012

DE PROBABILIDAD A POSIBILIDAD (POEMA #73)

Hoy he sido nuevamente trastocado por lo humano,
poco importan los detalles cuando se escuchan las
verdades en el silencio.

Al preguntarme por lo que me sucede, siempre me
queda algo por fuera. Algún residuo por crear
y preguntar, por descubrir y descifrar.

La mañana interpelante me increpa y habla de ti.
¿Existe tu amor en mí o ello es un mero espejismo?
¿Soy un torpe que camina siguiendo un barco naufragado?
¿Cuál es el camino que me lleva a ti?
¿Tiene fin un amor que siempre encuentro en mí y lo
desconozco en ti?
Respuestas sagradas y quien las tiene es inescrutable.
¡Qué difícil es conseguirle sentido
al absoluto sinsentido del amor?

Re-presento mi petición. Permíteme dejar de ser
una probabilidad para ser una posibilidad real.
Dame la luz para hacer en ti lo más humano: amar y ayudar a otro
a amarse desde sí, desde otro y para el Otro.

En mis instantes luminosos alcanzo
a entender cómo no amarte,
mas la razón no llega a descifrar cómo hacer
mutuo tan puro sentimiento. Deseo regalarte una caricia,
ya que tu corazón se me hace esquivo, entrar por tu
piel y desde ahí asaltar tu corazón, impregnar de mi
tu mente y deletrearte al odio mi amor.
¡Qué has hecho taciturnamente para enamorarme
hasta la razón! ¡Qué has hecho para que siga hoy aquí!

Que tu corazón responda a toda prisa. Responde pronto.
Responde ya, porque el fuego del amor me comienza
a consumir y temo quedar en cenizas, sin ver tus
brazos sobre mí.

Posteado por: jarmandolopez | julio 22, 2012

“El Niño de Cristal”

Una vez, en una ciudad lejana nació un niño transparente. Se podía ver a través de su cuerpo como a través del aire o del agua. Era de carne y hueso pero semejaba vidrio; aunque si caía no se rompía ni quebraba, Alguna que otra vez le salía un chichón pero era transparente: se le veía latir el corazón y deslizar sus pensamientos como si fuesen pececitos de colores dentro de una pecera. Una vez, sin querer dijo una mentira y de inmediato toda la gente pudo ver como un globo de fuego a través de su frente. Volvió a decir la verdad y el globo desapareció. De esta manera no volvió a mentir el resto de su vida. El niño se llamaba Jaime y la gente le llamaba “El Niño de Cristal” y le querían por su sinceridad y lealtad: junto a él todos eran amables. Jaime creció, se hizo un hombre y cualquiera podía leer sus pensamientos y adivinar las respuestas cuandole hacían preguntas. Un día, en aquel país, llegó a gobernar un feroz dictador. Comenzó un período de injusticias, abusos y miserias para el pueblo. Si alguien se atrevía a protestar, desaparecía sin dejar rastro. Si alguien se sublevaba era fusilado de inmediato. La gente callaba y sufría. Jaime no podía callar, porque sin abrir boca sus pensamientos hablaban en voz alta y cualquiera podía leer en su frente el dolor por la miseria y la condena por las injusticias del tirano. El dictador le hizo encarcelar en el antro más oscuro. Y ocurrió que las paredes de la celda donde estaba Jaime, de golpe, se hicieron transparentes y también las murallas de la prisión. La gente que pasaba por la calle podía continuar leyendo en la frente y el corazón de Jaime. De noche, la celda era un foco que expelía una gran luz y el tirano en su palacio no podía dormir aunque cerraba todas las ventanas. Encadenado y privado de libertad, Jaime era más poderoso que el tirano, porque la verdad era más fuerte que cualquier cosa, más clara que la luz del día, más temible que el huracán. 

Posteado por: jarmandolopez | julio 5, 2012

SOBRE LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN

Todos hemos experimentados lo que es el sentimiento de la muerte. Una madre, un padre, un amigo, un hermano…todos hemos sentido en carne viva lo que significa ver partir a alguien. En la vida la muerte es lo primero que tenemos asegurados al nacer. Cuando venimos al mundo es la primera seguridad, incluso muy por delante de si seremos ricos o pobre, gordos o flacos. La fecundidad de una vida también viene enmarcada en la definitivita que ella posee.
En tal sentido, creo que se hace necesario hablar sobre la muerte en dos direcciones: la biológica y la existencia. Ciertamente, existen otras realidades.
Al morir el hombre, no muere su cuerpo, ya que la corporalidad del mismo es una pluralidad de dimensiones más allá de su carne. Lo que queda es un cadáver. La muerte, en tal sentido, humilla en lo más profundo al hombre, al punto de incapacitarle en la relacionalidad de su propio medio de interacción. Es de acotar, que todas estas dimensiones no son tocadas de la misma manera.
Para el Pueblo de Israel, lo más terrible para un semita es la muerte, ya que ello supone el fin de todo. El Scheol, por tanto, tiene una única dirección: hacia abajo. No podemos decir que Dios es el creador de la muerte, pues, la manifestación de Dios en la historia es como el Dios de la vida (Cfr. Sab 1,3).
En Pablo la idea de la muerte hay que verla en sentido de la Resurrección. Esta vida sólo tiene sentido después de la muerte porque Cristo resucito. El concepto o interpretación griega del binomio: alma-cuerpo, entra con fuerza en el pensamiento cristiano. Así, poco a poco, se va señalando lo que podríamos llamar cuerpo. Entendiendo esto, como una cárcel del alma y eso es lo que hay que salvar.
Por otra parte, los Padres retoman la idea de la muerte como posibilidad. Como paso infranqueable y necesario para el encuentro con el Padre Hijo-Dios. El Magisterio también ha sido protagonista de la profundidad del misterio de la muerte como quiebre real, pero no como el final.
Así pues, debemos superar la concepción errónea del cuerpo como cascara del alma. Como jaula donde ella es aprisionada. Disertar sobre la muerte habla más sobre el sentido, sobre el peso y la densidad de mi propia vida. Hoy día se hace urgente la elaboración de nuevos lenguajes que permitan acceder al misterio.
Es importante comenzar a ver la muerte como el comienzo de algo y no como un final. Debe revitalizarse el sentido y la vivencia de mi historia, de mi realidad corpórea, de mis relaciones para que mi muerte pueda ser obstáculo y no sufrida.
No podemos perder de vista la distinción entre una persona que muere como finalización de su realidad biológica y otra q a la cual le es truncado, robada y quitada su vida. Estas realidades deben llamarnos a pensar qué sentido y con qué densidad estoy viviendo esta experiencia que es la vida, para que la muerte no llegue a mí como quien me arrebata algo, sino como el hecho que lanza hacia una realidad más allá de esta historia pero que también toma en cuenta esta historia, con estas relaciones en su realidad.
Ahora bien, ¿cómo hilvanar todo esto con la resurrección? Hemos afirmado que la muerte del ser humano no es la última verdad, esta muerte no es el fin del sentido de la historia. Morimos para Resucitar.
En los Evangelios se da una asunción de la Tradición Veterotestamentaria, basada en la gratuidad y la retribución. La resurrección de Jesús no puede separar de cómo él vivió su vida, de lo que provocó su predicación y de la forma como fue arrebatada.
En Pablo, la Resurrección sólo tiene sentido en la Resurrección de Jesucristo. En la 1 de Corintios la alusión a que si Cristo no ha resucitado vana es nuestra fe, apunta a dos elementos:
1. La fe en la resurrección.
2. La venida inminente de Jesús (Parusía).

Para los Padres se hace necesaria la afirmación de la resurrección de la carne, a diferencia de Pablo, motivado a los ataques de grupos que desestimaban y religaban el valor de esta historia. De este ser corporal, y se ven presionados a hablar de ella y a colocar una posición.
El problema que entra aquí, sigue siendo el sempiterno dilema del dualismo cuerpo-alma.
El papel que jugó la Bula Papal Benedicto XII, donde se refuerza por una lado la idea de purgatorio, y por otro lado, la visión beatifica hasta el juicio universal.
No hay un tiempo de espera, sino un juicio particular. La postura católica que sigue haciendo más fuerte el sentido de inmortalidad del alma.
En síntesis, ¿hacia dónde debe apuntar una reflexión teológica sobre la resurrección?
1. Donde debe apuntar una reflexión teológica sobre la resurrección.
2. Hemos dado más importancia a estar con Dios que al resucitar.
3. Debemos elaborar un lenguaje que nos permita des-individualizar el hecho de la resurrección como un hecho particular, teniendo en consideración, o como modelo el esquema de la Iglesia terrestre.
4. La resurrección es un don de Dios, es estar cara a cara en una relación de amor continua y dinámica.
5. Sobrepasar la concepción de cuerpo-carne. Soy un cuerpo, mi existencialidad es participada por realidades pluridimensionales.
6. Superar el dualismo.

Posteado por: jarmandolopez | junio 15, 2012

SOBRE EL AMOR Y COMO NO PUEDE SER AMADO AQUELLO QUE NO SE CONOCE

Existen cosas que sin ellas no podríamos existir. Dios y el amor serian una de ella. Al primero no le podemos ver cara a cara, pero si ahora no le amamos, nunca le veremos. El mismo acto de Dios sucede con el amor. ¿Quién ama lo que ignora?, ¿es posible amar lo que se desconoce? El amor, ¿con que se busca, con los ojos del cuerpo o con los ojos del alma?
Cuando verdaderamente se ha logrado ver lo que se desea amar, es cuando se hace justo llamar amor a lo que se ha ganado tal calificativo. Sólo el amor verdadero merece la pena llamarse amor. Lo demás será una mera pasión. Para llegar hasta aquí es menester saber que el amor se alcanza por la pureza de la mirada. Una mirada que esgrime la realidad y confronta, una mirada que ve más allá de lo superfluo y alcanza a conocer lo escondido. Lo recónditamente genuino del alma. Es por el ejercicio de la mirada, conectada al amor, que se llega a esa pureza y el ser humano se hincha de amor.
Todos tenemos amor. También, a veces, todos tenemos desordenados los amores, por eso hay que saber qué es lo que se ama. Al amor hay que amarlo y amándolo ya estamos amando algo. Y, ¿qué ama el amor para que sea amado el amor? El amor que no ama no es amor. El amor que se ama a sí mismo no es amor, mas el amor que ama a otro en el Otro sí que lo es. Por tanto, el amor no es un ente etéreo y abstracto, sino que es extremadamente concreto. El amor necesita de una identidad, de un rostro y lo más importante de una mirada que interpele, juzgue y proyecte. Es imposible decir que amo al amor, cuando él no me lanza hacia el otro.
Así pues, el amor supone un amante, y un objeto (persona) que se ama con amor. Así tenemos tres realidades en el acto de dos personas: el que ama, lo que se ama y el amor. Esta triada se unen para dar vida, para entrelazar dos vidas que quizás parecen disyuntivas, pero en realidad son una conjunción. Cuando de verdad dos personas se aman, ellas beben de una única fuente y es de la fuente de su amor. Mas no pueden tener una única fuente de nutrientes cuando sus corazones no están acoplados. Ya lo dijimos, la mente no puede amarse si no se conoce. No se puede amar lo que se ignora. Si no se conoce, no se ama. Y para acceder a este conocer es requerimiento de la mirada que te interpele y te haga conocer lo que eres tú para salir hacia el otro, porque es cierto, la mente no se conoce a sí misma. Necesita de alguien que le haga de espejo y sólo cuando ha visto lo que le rodea, realiza el acto introspectivo de mirar dentro de sí y descubrir su amor, su verdad interior.
No es posible, en verdad, amar una cosa sin conocerla. No hablo de un conocer solo accesible por la mente, sino también de un conocer desde el corazón. Amar no es cuestión de libros, sino de algo experiencial. Quien desea amar debe buscar para encontrar y buscando ha de preguntar, y preguntando va conociendo y conociendo descubre que sólo lo conocido es amable. Para poder alcanzar esto es necesario tener la esperanza que algún día, temprano o tarde, encontrará al amor.
Amar y conocer son cosas germinales. Si alguien dice: “Yo te amaba desde antes”, implica que no amaba lo desconocido, pues en algo le era conocida. Desear amar implica desear conocer. Cuando nos decidimos a amar, estamos combatiendo nuestra ignorancia y, desde este momento, ya no es lo desconocido objeto de nuestro amor, sino lo conocido. Aunque de manera incipiente.
Repitamos una vez más: nadie ama lo que no recuerda, lo que ignora…lo que no se conoce.

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