Posteado por: jarmandolopez | noviembre 20, 2010

La Semejanza en el pensamiento de Foucault: contingencia de una figura del sabe

Michel Foucault se vale del término Episteme para dar cuenta de la
estructura subyacente y anónima que puede delimitar el ámbito del
conocimiento en un período de la historia de la cultura. Se trata de una
configuración del saber de la que el hombre no se da cuenta. Esta estructura
secreta delimita el espacio del conocimiento durante una etapa histórica
determinada; sin embargo, el estudio de la Episteme es labor más propia de
una Arqueología que de una Historia de las Ideas. Esta consideración conecta
con otra noción clave en el pensamiento foucaltiano. Este autor denomina así
a su método de investigación: se trata de una descripción de archivo a través
de la sucesión histórica de las distintas figuras que han informado la
racionalidad occidental.
En su libro “Las Palabras y las Cosas, una arqueología de las ciencias
humanas”, Foucault realiza una densa investigación sobre las diferentes figuras
que han conformado el saber, desde el Renacimiento hasta el siglo XX.
Durante la época renacentista, la episteme se configuró bajo la forma de la
Semejanza, en la época clásica adquirió la figura de la Representación y, con
el advenimiento del siglo XX, Foucault llega a predecir el fin de las Ciencias
Humanas. Nuestra ponencia se orientaría hacia el estudio de la primera forma
de racionalidad descrita. Según este investigador francés, la Similitud sirvió de
plataforma para configurar el saber en la etapa renacentista. Precisamente,
dentro de esta época, se ubica la Episteme de la Semejanza.
La investigación arqueológica de la Semejanza describe la fase de la
historia de la cultura en la cual el pensamiento occidental estaba absorbido por
las afinidades y las correspondencias. En ese sentido, la Similitud acarreó una
serie de implicaciones: la calidad de un saber pobre imbricado por cuatro
figuras: conveniencia, emulación, analogía y simpatía, la idea del hombre
(microcosmos) como un duplicado del universo (macrocosmos); la combinación
de la Magia y la Erudición, la manifestación de un lenguaje en el que
prevalecían la Escritura y el Comentario y la disposición ternaria del signo
lingüístico con significante y significado unidos por una conjunción que era la
misma similitud; pero, según Foucault, a principios del siglo XVII, se agotó esta
figura epistemológica. Las semejanzas y las signaturas pierden eficacia para
dar cuenta de cualquier parcela de la realidad y se convierten en ocasión de
error. Entonces, la similitud se disolvió en un análisis que discriminaba entre
identidades y diferencias.


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