Posteado por: jarmandolopez | noviembre 20, 2010

El METODO CIENTÍFICO SE CUIDA A SÍ MISMO: ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE El “AFFAIR SOKAL”

Como consecuencia del compresible escándalo que produjo la publicación
de un artículo del físico Alan Sokal en la revista Social Text en 1996, realizado en tono
de burla y con la finalidad de demostrar la falta de rigor metodológico que existe en
parte de la intelligentsia norteamericana de izquierda, fuertemente influenciada por el
postmodernismo, Sokal se vio obligado a publicar dos años después un libro,
Imposturas intelectuales, junto con el físico belga Jean Bricmont La intención era la
misma: mostrar la falta de rigor intelectual que hay entre muchos reconocidos escritores
contemporáneos, la mayoría franceses y postmodernos, cuya reputación depende más de
cierto culto a la personalidad que del valor intrínseco de sus obras..
En nuestro trabajo nos ocuparemos de un aspecto de la obra de
Sokal&Bricmont que no podemos compartir y que someteremos a discusión. Se trata de
la acusación que hacen a Karl Popper de haber sido el que ha abierto la puerta a ese
relativismo tan de moda y que ha pervertido los hábitos intelectuales de ciertos círculos
académicos, aunque ellos mismos reconocen que la posición de él es totalmente
contraria al relativismo. Esta acusación nos parece completamente injustificada, pues si
alguien ha defendido el carácter objetivo de la realidad y de la verdad ha sido
precisamente Popper, si alguien ha atacado el relativismo en todos los campos, no sólo
en el epistémico – que es el del que se ocupan los autores- sino en el ético e incluso el
estético, ha sido él. Si alguien ha criticado el irracionalismo, el subjetivismo y sobre
todo el relativismo, considerando a este último como una de las peores plagas del
pensamiento actual, es precisamente Popper. Más bien podría criticársele su excesivo
objetivismo y racionalismo.
En cambio, él ha demostrado el mismo valor en denunciar las consecuencias
desastrosas que han tenido muchos de los que pasan por ser los rectores intelectuales de
la tradición occidental y ha destacado la impostura intelectual que se esconde en
muchos de ellos. En cierto sentido, podríamos afirmar que el trabajo de Sokal se
inscribe en esa tradición popperiana que pretende salvaguardar el verdadero espíritu de
la ciencia y de la racionalidad, deslindando a los charlatanes y pseudointelectuales, que
han levantado su reputación de modo fraudulento y por medio de una suerte de culto a
la personalidad, de los verdaderos maestros de sabiduría, alejados del vedetismo o del
afán de protagonismo. Ese deslinde es particularmente necesario en el campo de las
ciencias sociales y humanas, precisamente allí donde es más difícil de realizar.

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