Posteado por: jarmandolopez | octubre 10, 2010

El Rostro del Amigo que no conocia

Cuántas veces creí viajar
y mi interior poder escudriñar.
Quería llegar hasta allí
para así descubrir el rostro de aquel que me inquietaba.
Es el rostro del amigo que no conocía.
Es el rostro del amigo que se fijo en mí.
Es el rostro del amigo que me transformo como él.
Marcando mis pasos me conduces al desierto,
allí preciosos a tus ojos, volviste mi corazón;
y en ese silencio de palabras me dijiste: ¡Te amo!
Hoy te entrego esta vida que no es mía,
hoy me ofrezco al proyecto de la vida,
hoy me uno al desierto interior de Jesús

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