Posteado por: jarmandolopez | agosto 18, 2010

¿Qué es el dogma?

El Dogma. Ustedes saben lo que es. Lo han estudiado pero todos tenemos una pre comprensión de esta palabra dado el modo como se entienda ambientalmente, por una parte y por otra, ya hay una manera en la que se ha “abusado” de la palabra y tiene como referencia a un concepto cerrado.
Cualquier persona hoy en día, en un lenguaje no teológico, cuando dice la palabra dogma y la usa se refiere a algo que como que es cerrado. “Esa persona es dogmática” equivale a decir “esa persona es completamente cerrada”, un sujeto que no está abierto a otra posición. Eso NO es lo que significa Dogma.
Ahora bien, cuando vemos los tres primeros siglos del cristianismo, por colocar un ejemplo, notamos que en el desarrollo de la teología, el siglo II y el siglo III constituyen dos siglos de oro en la articulación de los conceptos teológicos. En estos dos siglos se va articulando un lenguaje que no existía. ¿Por qué se da este cambio de tal manera y qué afecta el cristianismo en su lenguaje? Porque el cristianismo entra dentro de un ámbito cultural que es el ámbito cultural griego y un griego no habla del mismo modo que un Judío-NO-helénico. Es decir, si tomamos textos del Antiguo Testamento y tomamos textos de Pablo en cultura directamente ya expuesto a lo griego y bueno, están diciendo conceptos que pueden ser análogos en cierta manera pero que no parten del mismo horizonte y por lo tanto la manera de comprenderlos son distintas.
Como un primer ejemplo tenemos el verbo ser: para el griego el verbo ser es fundamental, todos los que han estudiado filosofía antigua lo saben, pero para el judío no existe tal verbo. Ahora el verbo ser no es simplemente un verbo más: para el griego, cuando leemos en libro de la Metafísica de Aristóteles, en el desarrollo de las categorías la primera es el ser y lo que le sigue que son las categorías son adjetivaciones respecto del verbo ser, es decir, las formas de ser o los modos de ser correspondiente. Ejemplo popularmente filosófico, si uno dice la mesa, eso respondería a lo que es la esencia, pero si uno dice la mesa cuadrada, la mesa marrón, la mesa redonda, la mesa de una forma o de otra, eso corresponde a lo que las categoría van informando al concepto mesa. Entonces ya ahí cambia el modo de hablar en el uso del lenguaje.
Por ende, cuando decimos dogma, no nos referimos al concepto del ser absoluto de una determinada realidad teológica. Es decir, cuando uno dice un dogma como en el 325 se formula en Nicea que es el de la divinidad del Hijo con el término consubstancialidad – (Homousios), no está significando que se trata de una esencia absoluta y cerrada sino que dice lo que es pero en sí mismo necesita de una serie de conceptos adicionales para poder ser explicado. El Dogma no significa un concepto que no puede ser dicho de otra manera. Ahora, ¿qué dice, para que sea llamado dogma un determinado concepto?, algo que le es constitutivo a esta realidad, algo que le es esencial, es decir, que pertenece a la definición de esta realidad. Pero el modo como lo dice es siempre relativo a lo que dice.
En otras palabras, el problema del dogma es un problema hermenéutico; es decir, un problema de interpretación que tiene que ver con la esencia de las cosas, es un problema hermenéutico relativo a una cultura. Todo dogma es no sólo un punto de llegada sino también un punto de partida es decir, es analogía: no sólo es una definición a la cual se llega sino que a la vez es una definición que permite una evolución semántica.
Así pues, el dogma tiene que ver con una verdad que precisamente porque es, en su contenido, capaz de afectar a todo sujeto, entonces se lleva al lenguaje dogmatico. Fíjense que al comienzo no es un lenguaje cerrado sino que en esta medición de a dónde, a quienes y hasta dónde afecta una verdad. Si afecta a todos es dogmática, es un dogma. Entonces, ¿qué hace el cristianismo particularmente? Entiende que eso es DOGMA, es decir es capaz de afectar a todo sujeto independientemente de su creencia.
¿Por qué lo llama dogma? Porque da sentido a la forma específicamente como el cristiano se entiende, es decir, en su fe. Fíjense que son dos cosas distintas el hecho de que afecte a todos y el hecho de que marca una identidad específica del seguidor de Jesús, del cristianismo. Los dos elementos tienen que ver con el dogma. El dogma por eso no es un concepto al cual se llega y ahí nos quedamos. Es punto de llegada y a la vez es punto de partida, no después, a la vez. ¿Qué significa este “a la vez”? que ningún dogma en sí mismo está cerrado en cuanto a su semántica, sino en cuanto a su verdad. Es decir, en cuanto a la verdad que contiene, porque afecta a todos, es un principio constitutivo de la fe. Ahora, en cuanto a la semántica, es decir, en cuanto al modo como se expresa, es siempre abierto. Abierto implica que necesita, no es que puede, necesita siempre ser actualizado en una forma correspondiente y equivalente a cómo fue originariamente dicho.
Por último, entonces el dogma como símbolo es siempre dinámica de inteligibilidad, nunca es el mero punto de llegada. ¿En qué lo hemos convertido? En punto de termino, punto de llegada que se queda ahí. Si el punto de llegada es un concepto y ahí me quedo, el dogma en esa manera de entenderse sería simplemente un concepto logrado y que tengo que seguir repitiendo. Si el dogma es punto de llegada y a la vez es punto de partida nunca es acabado. ¿En qué sentido? En su inteligibilidad.


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